Un camino para promover tu bienestar

Somos como una gota de agua en el oceano, y a la vez somos el oceano. La vida , así como el universo es fractal, es holográfico; TODO ES INFORMACION,  y esa información nos determina

Es otro enfoque de vida, herramientas que nacen por una serie de cuestionamientos, y la integración de diferentes terapias, tanto energéticas como corporales, así como la información recibida, manifestada a través de  personas, libros, así como por conexión con mi saber interno,  lo que me ha llevado al desarrollo de una nueva visión terapéutica, con un solo objetivo, el encuentro del yo, como merecedor de lo mejor que ofrece el universo, con conciencia de lo que es nuestra realidad, potenciando nuestro poder transformador.

Tiene que ver con diferentes planos  con los que permanentemente  interactuamos: mental, emocional, físico, espiritual; el plano visible y el no visible, haciéndonos conscientes de que nos movemos dentro de un mundo energético, que somos energía, luz e información, y así mismo todo se mueve y transforma.

Desde esta perspectiva, entendemos que estamos conformados y así mismo programados  por nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestro entorno, y las condiciones en las que estamos inmersos, pero es precisamente este el concepto que debemos mirar desde otro ángulo, pues este entorno y estas condiciones, lo que experimentamos, son reflejo de nuestra programación. Pero esto seguramente no es nuevo para muchos, muchas veces hemos escuchado: como es adentro es afuera, pero… ¿Lo entendemos? ¿O lo tenemos en cuenta en nuestro día a día? ¿Y qué o quien  ha establecido esta programación?


La información que interpretamos como realidad, es filtrada por los órganos de los sentidos e integrada en el sistema nervioso central, según los programas que hayan sido instalados: Información, educación, pautas de comportamiento, herencia genética, etc.

Programas que se autoinstalan continuamente y proyectan el mismo holograma todos los días. Información que se perpetúa.

 

El cerebro no discrimina entre lo que ve y lo que recuerda, y por eso hay que considerar las implicaciones que tiene esto.

Es posible cambiar la conciencia profundamente, expandirla; encontrar una nueva visión que abrace incluso las contradicciones de la vida. Se puede mejorar el holograma proyectado con nueva información y conocimiento sobre nosotros mismos y el universo, y nuestro lugar como observadores. 

Nuestro cerebro procesa información todo el tiempo, pero nuestra conciencia queda fija en una pequeña porción y es incapaz de integrar el resto.

A través de una experiencia de sensibilización energética, acceso a nuestro subconsciente, asociado al entendimiento de nuestro funcionamiento corporal y neurológico, logramos interiorizar y así mismo transformar esa información, y siendo conscientes de todo aquello que nos hace y nos programa, podemos decidir transformar nuestras vidas, ser nosotros mismos.